Hay demasiados políticos en españa: la burocracia española es insostenible

Los ciudadanos españoles tienen buenas razones para creer que esta gigantesca administración, con su ejército de asesores, forma parte de lo que conocemos como el chiringuito nacional.

El presidente Pedro Sánchez reformó su gobierno el sábado, intercambiando unos ministros por otros, pero dejando intacta la estructura, que no ha dejado de crecer desde que llegó al poder.

Cuando los españoles perdieron sus puestos de trabajo y cerraron miles de negocios, el líder socialista aumentó el número de asesores seleccionados y el gasto en un 52 por ciento en sólo dos años. La gestión de los recursos públicos requiere continuidad, seguridad ante la arbitrariedad política, mérito de los responsables y profesionalización.

Los gobiernos tienen todos los derechos para elegir directamente ministros y puestos de confianza, pero la gestión de las instituciones públicas pagadas por todos debe estar en manos de administradores demostrablemente dignos.

Los puestos de quienes hacen bien su trabajo deben protegerse y extenderse más allá de los mandatos del partido o los procesos electorales. Lo de Sánchez y sus ministros es solo una pequeña parte del disparate administrativo español.

España es uno de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, donde más puestos cambian con la llegada de cada nuevo gobierno. Dos partidos que han alternado el poder durante casi cinco décadas, el Partido Socialista Obrero Español y el Partido Popular, han interiorizado que la victoria en las elecciones va acompañada de un generoso botín en sueldos y cargos para amigos y combatientes o activistas políticos partidarios.

La opacidad que rodea a los llamados «posibles puestos vacantes» dificulta determinar su número exacto, pero las investigaciones demuestran hasta 17.000 asesores en 2012. Popular en Madrid o Valencia, socialistas en Andalucía o nacionalistas en Cataluña crearon modelos de clientelismo a partir de los años noventa apoyados en la bondad y candidez ciudadana.

Los gerentes españoles podrían usar el hacinamiento administrativo para construir servicios públicos que funcionaran, pero esta ilusión desapareció con la pandemia y el colapso de la administración. La oposición a Pedro Sánchez ha prometido subsanar las carencias, y critica con acierto el descontrol y los excesos del presidente.

España necesita una profunda reforma de gobernanza, muy esperada, que tendrá una nueva oportunidad para mitigar los efectos de la pandemia con la llegada de los fondos europeos. Mientras los españoles sólo condenemos las estructuras oportunistas de nuestros oponentes políticos, si aceptamos las estructuras creadas por el partido que apoyamos, los políticos seguirán convenientemente instalados en medio de una lucha.

la insostenible maquinaria burocrática de España

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