la crisis petrolera en venezuela: ¿Qué pasa con el petróleo venezolano?

La bóveda está ubicada en el lago de Maracaibo, una zona de altas temperaturas y sol perenne donde nació hace más de un siglo la industria petrolera venezolana, que lleva años abandonada, símbolo del declive de esta antigua potencia.

Corrupción, decisiones erráticas, falta de mantenimiento, sanciones financieras de Estados Unidos -principal comprador del petróleo de Venezuela-, costos de producción al alza y envejecimiento de los pozos, explican el estado actual de la industria.

Por la noche, muchos marineros se guían por las luces de las estaciones al sur del Lago, que parecen una ciudad flotante, siempre frecuentada por empleados de la estatal Petróleos de Venezuela. Sindicatos y líderes de la oposición denuncian regularmente accidentes en la industria, pero el gobierno habla de «sabotaje» y «actos delictivos» como parte de una «guerra permanente librada por el gobierno» grupos de extrema derecha en Venezuela protegidos por el imperialismo».

La situación contrasta con la prosperidad industrial de la década de 1970, cuando se nacionalizó el petróleo y el país entró en un período conocido por muchos como la «Venezuela Saudita». PDVSA tuvo el monopolio del crudo hasta que en la década de 1990 se conoció como «petróleo abierto», que dio la bienvenida a las empresas petroleras extranjeras.

Esta liberación del mercado se vio limitada con la llegada al poder de Hugo Chávez, quien obligó a las transnacionales a alinearse, como accionista minoritario, con PDVSA. Trabajadores de PDVSA hablaron con AFP utilizando nombres ficticios por temor a represalias.

Según expertos, PDVSA se ha convertido en “la vaca lechera del Estado”, con “fieles servidores” ignorando las necesidades de la empresa. Se vivió un período de secretismo industrial, pero luego “PDVSA se convirtió prácticamente en un partido político” y todo se vino abajo. Los contratistas producen estaciones de petróleo en el lago, realizan un buen mantenimiento y transfieren personal a las instalaciones marina.

Hace poco en el muelle en el lago de Maracaibo había botes varados, un cementerio de autobuses en ruinas y trabajadores leyendo periódicos. Se cree que la politización fue una causa clave del colapso de la compañía petrolera estatal.

En 2017, las autoridades lanzaron una amplia campaña anticorrupción dentro del PDSVA, dirigida a exejecutivos de la corporación petrolera estatal, incluido el expresidente Rafael Ramírez. María asegura que esa “trama de corrupción” al interior de la empresa, donde fueron encarcelados cientos de exempleados, incluidos altos directivos, llevó a la destrucción de PDVSA.

Según la funcionaria, las irregularidades se han intensificado al punto que incluso los vehículos de la industria están siendo utilizados para uso personal y muchos recursos se han desviado a compras inusuales como colchones para dormir toda la noche en edificios administrativos durante las protestas políticas.

“Hay corrupción vieja y corrupción nueva”, dijo Carlos Mendoza Pottellá, experto petrolero, quien señala que el insólito comercio y otros malos manejos en PDVSA se conocen desde los Década de 1980. Para 2013, muchas empresas habían abandonado la prestación de servicios o documentos a PDVSA debido a la morosidad en los pagos. “Actualmente no hay trabajadores petroleros que vivan de los salarios de PDVSA”, dice María. “Envían a muchos empleados a capacitaciones que paga PDVSA. »

Cuando Roy, de 30 años, comenzó a pescar en el lago con su padre cuando era adolescente, le llamó la atención la majestuosa apariencia de ‘La Casona’. El derrame de petróleo ha envenenado durante años el lago de Maracaibo, uno de los lagos más grandes de América del Sur con 13.000 kilómetros cuadrados, donde los peces suelen morir por falta de oxígeno.

Mendoza Pottellá advierte: “Debajo del lago de Maracaibo hay un plato de pasta de las cañerías que está acabando con la biodiversidad con una fuga de aceite que nunca se ha reparado”.

Las fugas de crudo están muy extendidas en todo el país, pero PDVSA rara vez las informa. El gobierno venezolano culpa a las sanciones de Estados Unidos a su industria petrolera por el patético estado de su infraestructura. Cerca de 50 países no reconocen a Maduro como presidente legítimo del país. Mendoza Pottellá explicó que por falta de dinero para el mantenimiento, la barcaza se hundió, se rompió la boca del pozo y se agrietaron las tuberías que atraviesan el lago.

En todo caso, Maduro se felicitó por la recuperación de la producción y alcanzar los 2 millones de bpd en 2022. Desde mayo de este año, las actividades petroleras han tenido “una pequeña recuperación” y “cumplimiento parcial de los pagos de PDVSA” a los contratistas de servicios, admitió uno de ellos.

Mendoza Pottellá, crítico de lo que llama «gran disparate», comentó que si se restauraran algunos campos en el occidente de Venezuela, podría «producir dos millones de barriles diarios durante 60 años». Pese al gran daño, María cree que PDVSA tiene la salvación. “Las palabras que salvan a PDVSA son costo e inversión, mucha inversión”.

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