Brote de hantavirus en crucero de expedición: el virus patagónico que cruzó el Atlántico sin vacuna ni precedente
El MV Hondius, un crucero de expedición operado por la empresa holandesa Oceanwide Expeditions, zarpó de Ushuaia el 1 de abril de 2026 y se convirtió en el primer caso documentado de transmisión del virus de los Andes fuera del continente americano, con tres muertos, ocho casos confirmados o probables y pasajeros de 23 nacionalidades repartidos entre hospitales de cuatro países. Es un evento epidemiológicamente inédito, no porque el hantavirus sea nuevo, sino porque la única cepa capaz de saltarse la regla fundamental de este patógeno —que solo pasa de roedor a humano— navegó a bordo de un barco de lujo hacia Europa, y lo hizo sin que existiera ningún protocolo específico diseñado para ese escenario.
El barco, la ruta y la cronología del desastre
El MV Hondius zarpó desde el extremo austral de Argentina, hizo escala en zonas subantárticas remotas y comenzó a registrar los primeros síntomas entre su pasaje durante la travesía atlántica. El 11 de abril murió el primer pasajero a bordo, y treinta personas desembarcaron en la isla de Santa Elena —territorio británico en mitad del Atlántico Sur— el 24 de ese mismo mes, entre ellas el cuerpo de ese primer fallecido. El caso más grave de los supervivientes fue evacuado el 27 de abril en la isla de la Ascensión, y el 2 de mayo la OMS fue formalmente notificada del brote, casi cuatro semanas después de la primera muerte.
La dispersión de los afectados a lo largo de la ruta ilustra con precisión el problema logístico que plantea cualquier brote en un buque de expedición: para cuando las autoridades sanitarias tenían el cuadro completo, los pasajeros estaban repartidos entre Johannesburgo, Ámsterdam, Zúrich y el propio barco. Una azafata de KLM fue hospitalizada en Ámsterdam tras un contacto estrecho con una de las víctimas mortales en Sudáfrica, lo que amplió el perímetro del brote más allá del casco del barco.
¿Cuántos muertos ha causado el brote en el crucero MV Hondius? La cifra confirmada a 8 de mayo de 2026 es de tres fallecidos, todos atribuidos a la cepa Andes del hantavirus, con un cuarto caso en estado grave evacuado a los Países Bajos y al menos cuatro personas más con síntomas de distinta intensidad. Un octavo caso fue identificado en un hospital de Zúrich en un pasajero que había desembarcado antes de que se declarara oficialmente el brote.
¿Por qué el virus de los Andes es más peligroso que otras cepas?
La respuesta no tiene que ver con una mayor virulencia intrínseca —aunque la letalidad del síndrome pulmonar por hantavirus ronda entre el 35 y el 50% con independencia de la cepa— sino con una capacidad que ningún otro hantavirus del mundo tiene demostrada de forma consistente: la transmisión de persona a persona. Todos los demás hantavirus conocidos, incluidos los europeos como Puumala o Dobrava, se transmiten exclusivamente por inhalación de aerosoles generados por los excrementos, orina o saliva de roedores infectados. El virus de los Andes, endémico de la Patagonia argentina y de ciertas regiones de Chile, documentó su primera transmisión interhumana en 1996 y desde entonces ha reproducido ese patrón en brotes registrados en 1997, 2004, 2014 y 2018.
¿Cómo se contagia el hantavirus de persona a persona? La OMS precisa que esta transmisión ocurre únicamente en el contexto de un «contacto estrecho y prolongado», especialmente entre convivientes o parejas íntimas, y parece concentrarse en la fase prodrrómica de la enfermedad, cuando el paciente índice aún no está diagnosticado pero ya tiene una carga viral elevada. No es una transmisión aérea eficiente como la del SARS-CoV-2: requiere proximidad sostenida, no el mero hecho de compartir un espacio. Pero en las condiciones específicas de un barco de expedición —camarotes pequeños, espacios comunes cerrados, ventilación limitada y un grupo que ha convivido durante semanas—, esa definición de «contacto estrecho» aplica a buena parte del pasaje.
Lo que convierte este brote en un evento epidemiológicamente distinto a todos los anteriores es precisamente esa combinación: una cepa con capacidad de transmisión interhumana, un vector de dispersión geográfica (el barco) que mueve pasajeros entre continentes, y un período de incubación de entre 8 y 45 días que permite que los infectados lleguen a su destino antes de mostrar síntomas.
¿Qué es el síndrome pulmonar por hantavirus y cómo se contagia?
El síndrome pulmonar por hantavirus (SPH) es la manifestación clínica característica de las cepas del Nuevo Mundo, entre las que se cuenta el virus de los Andes. A diferencia de los hantavirus del Viejo Mundo, que producen fiebre hemorrágica con síndrome renal, las cepas americanas atacan directamente el pulmón con una secuencia clínica en dos fases. La primera, prodrómica, dura entre tres y siete días y presenta fiebre, mialgias, cefalea y síntomas gastrointestinales que pueden confundirse con una gripe o una gastroenteritis severa. La segunda fase es la cardiopulmonar: edema pulmonar de progresión rápida, hipotensión y shock cardiogénico que puede llevar a la muerte en menos de 48 horas si no se aplica ventilación mecánica y soporte hemodinámico intensivo.

La vía habitual de contagio es la inhalación de micropartículas contaminadas generadas al remover materiales donde los roedores han dejado excretas —tierra seca, heno, leña, cabañas cerradas en zonas rurales—. También puede ocurrir por contacto directo con roedores vivos o muertos, o por mordedura, aunque estos casos son poco frecuentes. Sin tratamiento específico precoz, la mortalidad del SPH ronda el 40% según los Manuales MSD, y los datos de la temporada argentina 2024-2025 superaron incluso ese umbral, alcanzando el 33,6% con un pico del 75% de letalidad en el grupo de 50 a 59 años.
¿El barco va a parar en Canarias o en España?
Sí, y eso activó las alarmas sanitarias en el territorio español. El MV Hondius tenía previsto llegar al puerto de Granadilla de Abona, en Tenerife, en torno al domingo 10 de mayo de 2026, pero el Gobierno de Canarias y el Ministerio de Sanidad acordaron desde el principio que el buque no atracara en el muelle sino que fondeara a distancia de seguridad, para proceder al desembarco mediante lanchas bajo protocolo sanitario estricto.
Los 14 españoles a bordo iban a ser trasladados al aeropuerto sur de la isla y desde allí conducidos al Hospital Militar Gómez Ulla de Madrid para cuarentena. El Gobierno de Canarias activó formalmente el protocolo de enfermedades infecciosas y solicitó a la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife el preceptivo informe de Sanidad Exterior antes de autorizar cualquier movimiento de personas. Colectivos sanitarios llegaron a pedir un hospital de campaña en Tenerife ante la incertidumbre sobre la capacidad de aislamiento en los hospitales públicos de la isla. La Comisión Europea activó el mecanismo europeo de Protección Civil a petición del Gobierno español y mantuvo reuniones específicas con los Países Bajos —país de matrícula del buque— y con España.
¿Por qué se duplicaron los casos en Argentina desde 2025?
La respuesta tiene dos capas. La primera es climática: Argentina ha sufrido en los últimos años una alternancia de sequías históricas y episodios de lluvia extrema que los científicos vinculan directamente al cambio climático. Las sequías obligan a los roedores a abandonar su hábitat y acercarse a zonas habitadas en busca de alimento y agua. Las lluvias intensas generan una explosión de vegetación, más semillas, y con ellas un incremento notable de las poblaciones de roedores portadores del virus. «Cuando hay aumento de la precipitación, aumenta la disponibilidad de alimento, y eso lleva a que aumentan las poblaciones de roedores», explicó a Associated Press el genetista Raúl González Ittig, del CONICET.
La segunda capa es geográfica. Aunque el hantavirus en Argentina se consideraba históricamente una enfermedad de los valles patagónicos remotos del sur, en la temporada 2025-2026 el 83% de los casos se registró en el extremo norte del país, una zona que hasta hace pocos años no formaba parte del mapa epidémico. La tropicalización del clima argentino ha extendido el nicho ecológico de los roedores reservorio hacia latitudes que antes estaban fuera de su rango natural. Hugo Pizzi, infectólogo argentino de referencia, señaló explícitamente que el cambio climático «a lo mejor ha favorecido una mayor floración y una mayor cantidad de semillas que son el alimento de estos ratones».
Los números confirman ese desplazamiento hacia la gravedad: la temporada 2025-2026 registró 101 casos y 32 muertes, con una tasa de letalidad del 31,7%, superior a todas las temporadas previas y muy por encima del promedio histórico del 15,4%. A efectos comparativos, la temporada 2024-2025 había registrado 57 casos; la de 2023-2024, 75; la de 2022-2023, 63. La aceleración de 2025-2026 sitúa a la enfermedad en una trayectoria ascendente que ya no tiene precedente en los datos disponibles.
¿Hay vacuna contra el hantavirus?
No existe ninguna vacuna autorizada contra el hantavirus para uso en Europa, Estados Unidos ni América Latina, a mayo de 2026. La OMS, el ECDC, el Ministerio de Sanidad español y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) coinciden en ese punto. Durante el brote del MV Hondius circularon en redes sociales titulares manipulados que atribuían a Pfizer el desarrollo de una vacuna de ARNm contra el hantavirus, pero se trataba de un bulo construido a partir de un artículo real sobre una vacuna de la misma empresa contra la gripe estacional. Pfizer confirmó a Maldita.es que ninguno de sus diez programas de vacunas en desarrollo está relacionado con este virus.
Sí existen líneas de investigación activas sobre vacunas candidatas, incluyendo enfoques de ARNm similares al utilizado por Pfizer y Moderna durante la pandemia de COVID-19, pero ninguna ha superado las fases de aprobación regulatoria. El tratamiento se limita hoy al soporte intensivo: ventilación mecánica, manejo del edema pulmonar y estabilización hemodinámica. La ribavirina, un antiviral que ofrece cierta eficacia contra otros hantavirus en fases muy tempranas, ha mostrado resultados inconsistentes contra las cepas del Nuevo Mundo.
¿Puede haber un brote de hantavirus en Europa?
El ECDC y la Comisión Europea valoraron el riesgo para la población general europea como «muy bajo», basándose en que el virus de los Andes no se transmite con la eficiencia del SARS-CoV-2 y en que las medidas de control a bordo del MV Hondius se consideraron adecuadas. Europa no carece, sin embargo, de sus propios hantavirus: Puumala —presente en Escandinavia y Europa central— y Dobrava —en los Balcanes— causan cada año centenares de casos de síndrome renal hemorrágico, aunque con menor mortalidad que el virus de los Andes. La diferencia clave es que ninguna de estas cepas europeas ha demostrado capacidad de transmisión interhumana.
El escenario de riesgo que el brote del Hondius plantea no es el de una pandemia por hantavirus, sino algo más específico y más probable a medio plazo: la llegada de casos importados de virus de los Andes a través de viajeros que regresan de la Patagonia o de cruceros de expedición, en un contexto donde ni los sistemas de alerta portuaria ni los protocolos clínicos de urgencias están calibrados para esta cepa concreta. El caso de la azafata de KLM hospitalizada en Ámsterdam, sin haber pisado nunca Argentina, es la ilustración más clara de ese vector de riesgo. La expansión geográfica del virus dentro de Argentina hacia el norte del país, impulsada por el cambio climático, amplía además el número de turistas aventureros potencialmente expuestos en regiones que antes no estaban en los mapas de alerta de las clínicas de medicina del viajero.